Y vio el Señor que todas las inmundicias que pululaban por el éter se unían a las nubes, formando una gran masa nubosa.
Y vio el Señor que aquello no era bueno.
Y sucedió que la condensación ejerció su efecto y comenzó a caer aquella inmundicia sobre la faz de la tierra, sobre campos y ríos, sobre ciudades y pueblos.
Y reconoció para sí el Señor: "Os está bien empleado".

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