Tras denuncia 5237/H13 de persona anónima mediante escrito, lleno de faltas de ortografía y de un color parduzco que preferimos pensar que se corresponde con un pegote de nocilla, a este cuartel el día trece de diciembre del año del señor mil novecientos setenta y cinco, procede el sargento Ledesma a confirmar los hechos denunciados.
Efectivamente, el alumbrado especial de la calle Mayor que, con motivo de las festividades navideñas, ha tenido a bien el Ilustrísimo Señor Alcalde en proporcionar, sin miramientos en coste alguno, y a mayor gloria y ensalzamiento de la Liturgia Cristiana, ha sido víctima de hurto en la noche de ayer. Así mismo, personados en la calle del Almirantazgo número 18, podemos comprobar in situ, como afirmaba el anómimo escrito, que el presunto criminal creyó conveniente decorar el salón de su casa para las festividades anteriormente mencionadas, con el fruto del delito anteriormente mencionado, añadiendo Ledesma un comentario sobre El Buen Gusto al que, dada la reconocidamente exigua capacidad artística del sargento, el resto de compañeros hace caso omiso.
Justo momentos antes de que Ledesma intentase proceder a abrir la puerta de la vivienda-morada del delincuente no precisamente haciendo uso del picaporte, el cabo Ramírez tiene a bien la feliz idea de comunicar por radio al capitán Sarasola los acontecimientos que estaban teniendo lugar en referencia al caso. Ipso facto, Ramírez detiene a Ledesma con la pierna levantada y al grito de "¡es la casa del cuñado del capitán!" conmina al sargento para que suban al vehículo y regresen al cuartel de inmediato, dando por concluido el caso.
Dado en Villalar de San Teodosio, el trece de diciembre del año del señor de mil novecientos setenta y cinco.

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