viernes, 21 de febrero de 2014

And the band played on.


El Titanic3 se hunde.
De nada le ha valido evitar circular entre los paralelos más proclives a albergar icebergs.
Inopinadamente, una gigantesca erupción volcánica a 60 millas al este de Hawaii ha dado al traste con su más elevada pretensión: acabar con la maldición de sus predecesores.
Mientras el furioso calor funde cualquier material a él expuesto, y por su puesto, acababa con todo atisbo de vida orgánica, la banda sigue tocando a modo de despedida: saben que desaparecerán mucho antes que sus instrumentos.

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