En la puerta sur del juzgado, Rosalind se despidió de James.
Quedaron para tomar un cocktail a las 17:30 en Standford's.
Mientras ella cruzaba la calle, James no pudo dejar de emitir un suspiro de emoción: tras semanas de requiebros, por fin había conseguido una cita con la Fiscal del Distrito. ¡Cómo se le había resistido la condenada!
Mientras él le daba la espalda, Rosalind no pudo dejar de emitir un suspiro de intranquilidad: le había costado lo suyo hacerse la encontradiza y la interesada, tal y como su jefe le ordenara, ante James Connolly, objeto de investigación de su departamento durante años.

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